Trabajadoras sexuales y transexuales fueron discriminados en programas sociales del Gobierno

Las restricciones de movilidad establecidas mediante toque de queda como una manera de controlar la propagación del coronavirus, no solo afectaron a los comerciantes y empresarios mayoritarios, migro y pequeños, sino también a las trabajadoras sexuales y las mujeres transgénero, cuya situación de vulnerabilidad habría aumentado por la pandemia, según Amnistía internacional.

En su informe anual sobre la situación de los Derechos Humanos en el mundo, establece que las mujeres sometidas a discriminación por múltiples motivos interrelacionados, como las mujeres transgénero y las mujeres cisgénero de bajos ingresos, seguían sufriendo discriminación para acceder a empleos formales, y muchas continuaban vendiendo sexo como principal fuente de ingresos.

Tras la aplicación del toque de queda nocturno en marzo, muchas trabajadoras sexuales transgénero perdieron la posibilidad de trabajar y se encontraron con dificultades para pagar el alquiler y sin acceso a protecciones sociales fundamentales, como una serie de servicios de salud, según la Organización NO Gubernamental (ONG) Trans Siempre Amigas (Transsa), señala el informe.

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